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02-06-2026
Desde el 1 de enero de 2025, la Unión Europea obliga a los municipios de los Estados miembros a garantizar la recogida selectiva del residuo textil y a avanzar hacia objetivos crecientes de reutilización y reciclaje. En España, esta nueva obligación debía traducirse, en principio, en un aumento de la recogida separada de ropa usada y en una consolidación del sistema de gestión textil. Sin embargo, el contexto actual del sector está llevando a operadores como Humana a reducir progresivamente su red de contenedores para preservar la sostenibilidad económica de la actividad.
Tradicionalmente, el crecimiento del número de contenedores instalados en la vía pública ha sido reflejo de la consolidación y madurez del sector. Humana pasó de disponer de apenas 30 contenedores en 1987 a superar los 5.000 puntos de recogida en España al cierre de 2025. No obstante, en los últimos meses nuestra estrategia ha tenido que adaptarse a una nueva realidad de mercado, marcada por la necesidad de optimizar operaciones y reducir presencia en aquellos territorios donde no se dan las condiciones adecuadas para garantizar una gestión sostenible del residuo textil.
El sector de la reutilización y el reciclaje textil atraviesa una crisis estructural profunda. La creciente presencia de prendas de muy baja calidad y corta vida útil, el aumento de la moda ultrarrápida, la caída del valor del textil usado en los mercados internacionales y el incremento sostenido de los costes operativos y regulatorios están tensionando seriamente la viabilidad económica de la actividad. Cada vez resulta más costoso recoger y tratar un residuo cuyo valor de recuperación disminuye progresivamente.
Un contexto que ha cambiado
Durante años, la gestión del residuo textil se sostuvo sobre un modelo en el que los operadores asumían los costes de recogida y tratamiento gracias al valor generado posteriormente por la reutilización y el reciclaje. Sin embargo, el contexto actual ha cambiado significativamente.
En este escenario, resulta necesario avanzar hacia modelos de mayor corresponsabilidad entre administraciones, productores y gestores, especialmente allí donde la recogida selectiva ya no permite cubrir los costes reales del servicio. En nuestro caso, y desde una lógica de responsabilidad y sostenibilidad financiera, nos hemos visto obligados a replantear la continuidad de la actividad en determinados municipios.
Naturalmente, entendemos que las administraciones locales operan también bajo importantes limitaciones presupuestarias y en un contexto regulatorio en transformación. Precisamente por ello, confiamos en que la implantación de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) para el textil y el calzado permita evolucionar hacia un sistema más equilibrado, estable y corresponsable, alineado con el espíritu de la legislación europea y nacional. Tanto productores como administraciones están llamados a desempeñar un papel activo en la financiación y organización de la gestión de estos residuos.
Humana continuará trabajando para preservar una actividad que genera beneficios ambientales y sociales de gran relevancia: prolongar la vida útil de los textiles, reducir emisiones y residuos, generar empleo y financiar proyectos de desarrollo sostenible. Para ello, será imprescindible construir un modelo de gestión adaptado a la nueva realidad económica del sector y capaz de garantizar su viabilidad a largo plazo.
