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La vacuna contra la COVID-19 debe ser un ‘bien público mundial’

30-08-2021

La pandemia por coronavirus sigue causando estragos en determinadas zonas del Planeta, por culpa de las nuevas variantes del virus y las sucesivas olas. Por ello, sigue siendo indispensable el fin del monopolio de la fabricación de las vacunas y su distribución equitativa, universal y gratuita.

El fin de la pandemia no llegará hasta que la mayoría de la población esté vacunada, independientemente de su condición social o lugar de nacimiento o residencia.

La variante Delta ya ha provocado una ‘Pandemia entre los no vacunados’, al quedar más que demostrada la efectividad de las vacunas: una vez se ha recibido la pauta completa, las probabilidades de fallecer a causa de la enfermedad se reducen considerablemente.

A 16 de agosto y según cifras de la OMS, eran ya más de 200 millones de personas las que habían contraído el virus, en tanto que la cifra de víctimas supera los 4,3 millones. Entre tanto, Pfizer, BioNTech y Moderna siguen asignando más del 90% de las vacunas producidas a los países ricos.

Según el informe Great Vaccine Robbery de People’s Vaccine Alliance, a la que Humana pertenece, las grandes farmacéuticas están dificultando el aumento de la oferta de vacunas al tiempo que están elevando sus precios. Los últimos estudios sobre la tecnología ARM señalan que el coste de cada dosis es de tan solo 1,18 dólares.

Para evitar esta "vacuna apartheid” es necesario romper los monopolios y permitir la competencia de vacunas genéricas que permitan aumentar la oferta y disminuir los precios. Los gobiernos de los países desarrollados deben insistir en que la tecnología y el conocimiento de las vacunas se comparta mediante una exención temporal de los derechos y reglas de propiedad intelectual a través de la Organización Mundial de Comercio.

Es gravísimo que los fondos que los países ricos podrían estar dedicando para combatir el hambre o para mejorar los sistemas de salud global los dediquen a hacer aún más ricas a las compañías farmacéuticas. Desde el inicio de la pandemia al menos hay 9 nuevos multimillonarios vinculados a estas compañías, que suman una fortuna de 19.300 millones de dólares.

Hasta que la vacuna no sea un ‘bien público mundial’ y las grandes corporaciones compartan su tecnología, la población de todo el mundo seguirá en peligro.

Humana People to People es miembro de Peoples Vaccine

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