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Mejorando la gestión de los desastres naturales

19-09-2013

El terremoto de Haití en 2010 o el tsunami de Japón en 2011 son algunos de los desastres naturales que han sacudido el mundo en los últimos años. Erupciones volcánicas, inundaciones, huracanes… La naturaleza es a veces cruel e imprevisible. Según los expertos, la única manera de mejorar la seguridad humana pasa por una gestión de riesgos mucho más sólida. 

De todo ello se ha hablado durante tres días en el foro ‘Fortalecimiento de la Resiliencia ante los Desastres en América Latina’, organizado en Santiago de Chile por el Instituto de las Naciones Unidas para la Formación e Investigación (UNITAR) y el Banco de Desarrollo de América Latina.

Con el objetivo de desarrollar una plataforma internacional para intercambiar conocimientos y buenas prácticas sobre reducción de riesgo de desastres y resiliencia ante éstos, los expertos han identificado los desafíos para su prevención y han analizado las buenas prácticas para reducir la vulnerabilidad de las regiones más amenazadas.

Experiencias de Japón y Chile

Las experiencias de Japón y Chile, ambos países víctimas de un creciente impacto de los desastres naturales en los últimos años, han sido muy relevantes para fomentar el intercambio de experiencias y lecciones aprendidas. 

“Las mejores prácticas han sido aquéllas que se han centrado no sólo en obras de infraestructura, sino en procesos de desarrollo sostenible con una alta participación de la comunidad”, explica Ángela Blanco, delegada de Humana España en Ecuador y participante en el foro. 

El trabajo de Humana en Ecuador se centra principalmente en programas de desarrollo comunitarios que hacen especial énfasis en la adaptación al cambio climático. “El taller nos ha ayudado a conocer las tendencias actuales para la construcción de resiliencia frente a desastres en América Latina, muy centrada sobre todo en las ciudades y en la adecuación al cambio climático y el desarrollo sostenible en las zonas rurales”, añade Blanco. 

Según la oficina de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR), la población de América Latina y el Caribe se ha duplicado en los últimos 30 años, pero la que vive en las zonas costeras vulnerables frente a amenazas naturales casi se ha triplicado. América Latina es, además, la región más urbanizada del mundo: casi el 80% de su población habita en ciudades. 

“Hay una creciente concentración de los esfuerzos por trabajar en las ciudades. El rápido crecimiento urbano de América Latina en los últimos años ha provocado la proliferación de construcciones altamente vulnerables en las ciudades, lo que coloca a la población en situación de riesgo. Pero tampoco podemos dejar de lado las zonas rurales, sobre todo pensando en la adaptación al cambio climático y en su relación con las ciudades en términos de seguridad alimentaria, conservación y biodiversidad, un puente que aún falta por diseñar y construir”, concluye Blanco.

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