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El 3C y la agricultura social echan raíces

08-02-2016

Más de 100 activistas participan ya en los siete proyectos de agricultura social y urbana ‘Cultivemos el Clima y la Comunidad 3C’ puestos en marcha en seis municipios de Cataluña y Madrid.

3C es una herramienta ideal para trabajar conjuntamente con algunos de nuestros municipios colaboradores. Parte de ellos desean complementar la actividad de recogida de textil que llevamos a cabo con la puesta en marcha de un proyecto 3C en su término municipal.

También representa un apoyo para los vecinos y vecinas, y un lugar donde compartir experiencias y conocimientos. Los municipios adheridos al programa son San Agustín del Guadalix y Leganés (Comunidad de Madrid) y Tordera, Calella, Cornellà de Llobregat y Lliçà d’Amunt (Cataluña). 

Origen, consolidación y expansión

Comenzó hace dos años con una prueba piloto en Cataluña: era un proyecto novedoso que debía demostrar su eficacia para poder replicarse en otros municipios. Su éxito se ha visto confirmado con el tiempo: aquel embrión ha dado pie a un programa consolidado con un centenar de participantes en cuatro municipios de Cataluña y dos de la Comunidad de Madrid. “La intención es que este año siga creciendo”, asegura la coordinadora de la iniciativa, Damiana Conde.

Basándose en la experiencia acumulada durante 20 años con los proyectos de agricultura y desarrollo en los países del Sur, Humana decidió crear un programa de agricultura social y urbana en nuestro país para que los usuarios o activistas trabajaran un huerto donde no sólo cultivaran productos ecológicos para autoconsumo sino que también reforzaran las relaciones sociales entre ellos. Lo tituló “Cultivemos el Clima y la Comunidad (3C)”.

El huerto suele ser un terreno cedido por el Ayuntamiento donde los activistas reciben formación teórica y práctica gratuita por parte de técnicos de la Fundación. La prueba piloto se gestó en 2014 en Lliçà d’Amunt, un pequeño municipio de Barcelona, y desde entonces se le han añadido cinco huertos sociales más.

Damiana Conde se muestra muy satisfecha tras los dos primeros años del programa: “El balance es muy positivo. En la mayoría de los proyectos estamos implicados tres partes: el ayuntamiento correspondiente, con los respectivos departamentos de medio ambiente y servicios sociales, los activistas y nosotros. La implicación de los municipios es muy alta, trabajamos hombro con hombro con ellos, desde la elección del terreno hasta las entrevistas a los usuarios, pasando por la colaboración en actividades locales de promoción, como pueden ser mesas redondas o talleres en una biblioteca”. 

Las personas, la clave

Los usuarios son la pieza clave del 3C. Este programa va dirigido a cualquier ciudadano con inquietudes medioambientales y que desee producir hortalizas y verduras ecológicas para autoconsumo, así como crear lazos con otras personas de su comunidad.
También a individuos derivados de servicios sociales, ya que el huerto puede servirles como herramienta de inclusión y socialización. “En general han mejorado las relaciones interpersonales”, asegura Conde, “y además han aprendido muchísimo gracias a las actividades teóricas y prácticas sobre nutrición y agricultura ecológica”.

El perfil de los activistas es variado: los hay jubilados, sin recursos económicos, de distintas nacionalidades, en situación de desempleo de larga duración… En todos los casos Humana se les entrevista personalmente antes de implicarlos en el huerto social: “Queremos conocer sus motivaciones, explicarles que esto sólo funciona si hay un compromiso por ambas partes”, indica Conde. Posteriormente llega el trabajo en el terreno, con las clases teóricas y prácticas que, a medio plazo, se traducirán en los magníficos productos de temporada que todos ellos cultivan en sus parcelas.

Los proyectos no tienen fecha de caducidad, sí en cambio la permanencia de los usuarios: el 3C de Lliçà d’Amunt y Leganés cumplirá en junio dos años y será entonces cuando se renovarán los activistas.

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